Lugares Históricos, Mes patrio

Glorieta de Los Niños Heroes mitos y realidades en la historia de México

“Como renuevos cuyos aliños un viento helado marchita en flor, 

así cayeron los Héroes Niños ante las balas del invasor”

 

Al hacer mi recorrido turístico por la ciudad de Guadalajara invariablemente pasamos por la Glorieta de los Niños Héroes de Av. Chapultepec. Mi presentación al turismo extranjero siempre se torna interesante al abordar el tema de la invasión de mas de la mitad de nuestro territorio nacional. Mi perspectiva sobre los hechos que conmemoramos este 13 de Septiembre siempre es transmitida de forma puntual y diplomática. Pero de acuerdo a algunos no fue Juan Bautista Pascasio Escutia Martínez sino Margarito Zuazo quien se envuelve con la bandera Mexicana para morir en batalla.

“El único deber que tenemos con la historia es reescribirla” Oscar Wilde

Margarito Zuazo (¿?- 1847) fue miembro del Batallón Mina y murió al defender la bandera mexicana que había enredado a su cuerpo, durante la batalla de Molino del Rey. Siempre se dijo que los niños héroes eran seis y que uno de ellos se arrojó envuelto en la bandera desde lo alto del Castillo de Chapultepec. Pero la realidad es otra. Si bien seis de ellos murieron el 13 de septiembre de 1847 y ninguno se aventó, más de cincuenta cadetes también participaron en la defensa, uno de ellos, Miguel Miramón, cayó herido en la defensa de la patria

A finales de agosto de 1847, las tropas norteamericanas se encontraban próximas a tomar la Ciudad de México. El ejército invasor había ocupado la ciudad de Puebla sin disparar un solo tiro y habían resultado victoriosos en las batallas de Padierna y Churubusco. Las hostilidades habían sido suspendidas con la esperanza de lograr un armisticio.

Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, la mañana del 8 de septiembre de 1847, el general Scott ordenó se reanudaran las hostilidades; el objetivo, uno de los lugares estratégicos para llegar al Castillo de Chapultepec: Molino del Rey.

La batalla de Molino del Rey fue una de las más encarnizadas de la guerra con Estados Unidos. Durante las varias horas que duró el combate, las tropas mexicanas lograron rechazar una y otra vez a los invasores.

En el último momento, cuando era necesario que cargaran las tropas de reserva de Santa Anna y la caballería del general Juan Álvarez para consumar la victoria, este último no quiso que otros se llevaran la gloria y se mantuvo con sus hombres observando el combate desde la Hacienda de los Morales. Cuando los norteamericanos se reagruparon y cargaron nuevamente, la posibilidad de la victoria mexicana se había esfumado.

El capitán Margarito Zuazo fue uno de los últimos en sucumbir en la batalla. Para entonces, el general Antonio de León y los coroneles Lucas Balderas y Gregorio Gelati, ya habían muerto a manos de los invasores. Zuazo continuó luchando; esquivaba balas y bayonetas, hasta que logró entrar al edificio principal de Molino de Rey. En ese lugar, se quitó la chaqueta y la camisa; después, enredó en su cintura la bandera mexicana.

Al regresar al combate, inevitablemente fue embestido por las bayonetas de los invasores. Moribundo, logró retirarse para salvaguardar el pabellón nacional de las manos enemigas. La bandera que Zuazo resguardó con su cuerpo quedó manchada con su sangre y logró permanecer en manos mexicanas. Hoy se encuentra en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec en Cd. de México.

Si bien esta guerra binacional con nuestros vecinos del norte fue una derrota que marcó nuestra relación hasta nuestros días, hemos aprendido a sobre llevar esta compleja convivencia en paz para un beneficio mutuo. Existen demasiados interesados en enterrar nuestra historia nacional pero siempre quedara en nuestra conciencia histórica inamovible. Esta conciencia que a veces hace curvas, gira, regresa de reversa, pero llega siempre a su destino – “Quien olvida su historia está condenado a repetirla“. Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás.

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